Algunos caminos para ir de la conciencia individual a la conciencia universal, eliminar las enfermedades y el sufrimiento humano, y lograr el bienestar y la paz individual y colectiva en el mundo. EL sufrimiento y las enfermedades son manifestaciones del ego, y sólo la conciencia puede disolver, disminuir, o minimizar al ego.
1. Amar incondicionalmente y con desapego a todo cuanto existe en el universo.
2. Meditar todos los días al menos media hora.
3. Servir en silencio a los demás diariamente sin esperar nada a cambio. Olvídate de ti.
4. Leer y analizar los textos sagrados desde el punto de vista de los caminos a la conciencia universal. Hay muchos. Algunas recomendaciones:
El Kybalion
Baghavad Gita
El Libro de Mirdad
El Sermón del Monte
Los Upanishads
El Mahabarata
Los Vedas
El Tao Te Ching
La Torá
El nuevo testamento
El Libro Tibetano de los Muertos
El libro Egipcio de los Muertos
El Coran
El Zohar
5. No hacer juicio de nada ni nadie. Observar la dualidad como un todo, como una unidad.
6. Pensar bien, hablar bien, sentir bien, y obrar bien. Recordemos que en el universo no hay casualidades. Todo cuanto le ocurre al ser humano obedece a la ley universal de Causa-Efecto (ley del karma para las causas-efectos negativas, y ley del darma para causas-efectos positivas). Toda causa tiene su efecto, y todo efecto tiene su causa. Nos conectamos con el universo a través de nuestros pensamientos, palabras, sentimientos y acciones. El universo nos devuelve lo que le damos.
7. Eliminar los deseos y placeres sensuales y mundanos. Vivir una vida sencilla y honesta y de servicio a los demás.
8. Observar neutralmente diariamente nuestros pensamientos, palabras, sentimientos, obras, y respiración. Obsérvate neutralmente cada día, todo el día. El observador neutral es tu conciencia individual y es el que va disolviendo día a día al ego. Esta es una de las formas más intensas de aumentar la conciencia individual. Convierte en algo cotidiano la auto-observación neutral de tus pensamientos. Este ejercicio con el tiempo te dará la paz interior y la serenidad.
9. No cometer excesos ni deficiencias en los pares de opuestos. Vivir en el justo medio o equilibrio de cualquier par de opuesto. (Ver el “tanto en cuanto” de los ejercicios espirituales ignacianos de San Ignacio de Loyola, o el “justo medio” de Confucio). Todos los textos sagrados hablan del par de opuestos. Aprender a que no nos afecte el estar en cualquiera de los pares de opuestos, y aprender a encontrar el justo medio de todos los pares de opuestos. Todo tiene su opuesto complementario en este mundo, todo es relativo y dual. Todos los opuestos complementarios deben estar en equilibrio. La enfermedad (mental, emocional o física) aparece en el ser humano como un maestro para avisarle que tiene algún o algunos pares de opuestos fuera del equilibrio. La enfermedad desaparece cuando armonizamos o equilibramos estos pares de opuestos. La enfermedad es por lo tanto un maestro que viene a enseñarnos a buscar el equilibrio de algún par de opuestos dentro o fuera de nosotros, y a nivel mental, emocional o físico. Obsérvate para encontrar esos opuestos en desequilibrio que te están causando la enfermedad.
10. Comer sano y poco: vegetales, frutas, semillas, cereales, legumbres, granos.
11. Desapegarse de todo cuanto existe y apegarse al eterno presente.
12. Agradecer todo cuanto te sucede, bueno o malo. Todo te sucede de acuerdo a la ley de causa-efecto.
13. No dudar. Tener Fe.
14. No temer. Tener Fe.
15. Observar neutralmente lo que nos molesta de nosotros y de los demás, hasta que con el tiempo desaparezcan estas molestias. Cada molestia es un maestro. Solo podemos disolver las molestias internas y externas con el observador neutral que es tu conciencia individual, y que tiene las propiedades de la conciencia universal: omnisciente, omnipresente, omnipotente, ama incondicionalmente, es desapegada, no emite juicio, no es dual, es absoluta, no duda, no teme, es eterna.
16. Vivir en el eterno presente, en el aquí y ahora. Poner tu conciencia en este momento con intensidad. Olvidarse del pasado y no preocuparse por el futuro. El bienestar, la felicidad, la paz interior, la serenidad, el goce divino, la conciencia universal, el Todo, el Uno, el Tao, el Absoluto, ….Dios, ….o como lo quieras llamar, no puede ser un objetivo a alcanzar porque así nunca lo podrás alcanzar. Es sólo en el eterno presente que te puede ser dado. Deja de buscar.



